7 · El Palau de la Música

Algo emblemático para una ciudad puede ser un monumento, un edificio, una construcción al fin y al cabo, pero yo he aprendido que también puede ser un movimiento cultural del que participe toda una comunidad. Así sucede con la música en Valencia, algo que se encuentra en el ADN de las personas que viven aquí.

Casi cada pueblecito valenciano cuenta con una banda de música. Éstas no sólo están formadas por el grupo humano que da vida a las partituras sino también por los que aprenden, enseñan y disfrutan de una afición muy arraigada en esta sociedad. Si algo puedo destacar del pueblo valenciano, es su amor por la música, en todas sus manifestaciones.

Algunos de los músicos valencianos más importantes de la historia son Joaquín Rodrigo, cuya obra más conocida seguramente sea el ‘Concierto de Aranjuez’; Eduardo López Chávarri, con sus ‘Acuarelas valencianas’ o Manuel Palau, compositor de ‘Sonatina Valenciana’. Al acercarme un poquito más a la actualidad, me he encontrado también con grandes grupos como Al Tall, Obrint Pas, la Gossa Sorda, Bajoqueta Rock, Svaters, Soul Atac, Arthur Caravan, Orxata Sound System, los inclasificables Maedeus o los cantautores Raimon, Ovidi Montllor o Miquel Gil.

Hay muchos edificios que ejemplifican el amor de los valencianos por los acordes musicales, pero yo me he centrado en el Palau de la Música, un auténtico templo, construido en 1987 para deleite de todos los melómanos. De su arquitectura, los entendidos destacan la fantástica acústica y para mí, que sólo soy un aficionado, me resulta fascinante poder escuchar un concierto mientras observo las estrellas gracias a su bóveda acristalada.



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